La pared abdominal está formada por varios músculos superpuestos: el transverso del abdomen (el más profundo), los oblicuos interno y externo y, en la parte frontal y más superficial, el recto abdominal, en el que nos enfocamos acá.
Recto abdominal: es un músculo par que recorre la parte frontal del abdomen, a ambos lados de la línea alba. Se extiende desde el pubis hasta los cartílagos de las costillas 5.ª a 7.ª y la apófisis xifoides.
Función:
Flexiona el tronco hacia adelante y, al contraerse de un solo lado, colabora en la inclinación lateral.
Evita la hiperextensión del tronco y estabiliza la columna al caminar, correr, saltar o levantar peso.
Participa en la retroversión de la pelvis.
Aumenta la presión intraabdominal, lo que interviene en la espiración forzada, la micción y la defecación.
Es muy importante fortalecerlo, tanto de forma isométrica como dinámica, porque la zona media transfiere fuerza en prácticamente cualquier movimiento cotidiano o deportivo.
Si estás comenzando y tu objetivo es adaptarte a los ejercicios, te recomendamos usar un peso que te permita realizar entre 10 y 15 repeticiones por serie. Si tu objetivo es la hipertrofia, te recomendamos un peso que te permita realizar entre 15 y 20 repeticiones.
Ante cualquier duda sobre la progresión de los ejercicios, consultá con tu entrenador: cada persona tiene su propio nivel de adaptación.