Oblicuo externo: es el más superficial de los músculos laterales del abdomen. Se origina en la cara externa de las últimas ocho costillas y sus fibras descienden en diagonal hasta insertarse en la línea alba, el pubis y la cresta ilíaca.
Oblicuo interno: se ubica por debajo del externo, con fibras perpendiculares a las de este. Se origina en la fascia toracolumbar, la cresta ilíaca y el ligamento inguinal, y se inserta en las últimas costillas, la línea alba y el pubis.
Función:
Al contraerse de ambos lados, junto con el recto abdominal, flexionan el tronco hacia adelante.
Al contraerse de un solo lado, inclinan y rotan el tronco: el oblicuo externo lo rota hacia el lado opuesto y el interno hacia el mismo lado. Por eso trabajan en equipo, el externo de un lado con el interno del otro.
Ayudan a descender las costillas en la espiración forzada y aumentan la presión intraabdominal.
Es muy importante fortalecerlos, tanto de forma isométrica como dinámica, porque la zona media transfiere fuerza en prácticamente cualquier movimiento cotidiano o deportivo.
Si estás comenzando y tu objetivo es adaptarte a los ejercicios, te recomendamos usar un peso que te permita realizar entre 10 y 15 repeticiones por serie. Si tu objetivo es la hipertrofia, te recomendamos un peso que te permita realizar entre 15 y 20 repeticiones.
Ante cualquier duda sobre la progresión de los ejercicios, consultá con tu entrenador: cada persona tiene su propio nivel de adaptación.